lunes, 19 de septiembre de 2016

Versailles: Una crítica en defensa de la crítica

Versalles: Una crítica en defensa de la crítica

Tanto en las series como en las películas se suele señalar si son un éxito (o un fracaso) para el público y la crítica. Esto es reconocer que las valoraciones del crítico y el espectador no suelen ser las mismas.
En este caso, con la serie Versalles, nos interesa distinguir otra instancia, la de la crítica de la crítica. Es decir, ofrecer otra mirada, que brinde una nueva apreciación de una serie. Mostrar otro aspecto, más bien otro punto de vista, para reconocer de una forma distinta a la que acostumbramos, a un mismo objeto.


Versalles es un drama histórico que centra su relato en el reinado de Luis XIV. Es una producción franco-canadiense de Canal+, rodada en Francia con un elenco compuesto en su mayoría por actores ingleses. La seria fue realizada en idioma inglés para alcanzar una audiencia más amplia. Esto generó algunas reacciones en el público francés y comentarios mordaces por ciertos usos del "fran-gles" (combinación del inglés y el francés) en los diálogos para simular cierta autenticidad. Se estrenó en 2015 para la televisión de varios países europeos -principalmente Francia y el Reino Unido- sin alcanzar aún las pantallas americanas (salvo Venezuela). Su recepción fué aceptable en el Reino Unido aunque no logró mantener su volumen de televidentes después de su primer capítulo.

La crítica fue tibiamente favorable, con matices según el país. En Francia generó algunas reacciones ambivalentes por el calibre de semejante producción enfrentadas con el hecho que se decidiera realizarla en idioma inglés. Los modales ingleses hacen un poco más críptico descifrar la verdadera posición de la crítica, entre un frío reconocimiento de sus virtudes de producción y una disimulada ironía.
La prensa española expresó un juicio -más explícito- donde lo cortés no le quita lo escéptico. El Mundo, en su crítica titulada "Versailles, un Luis XIV muy british" (19/11/2015) enfatiza la cuestión del idioma, mencionando las controversias que esto generó en Francia, y que "el inglés es el idioma de los negocios" sugiriendo que tal vez esta serie no se diferencie demasiado de otras (anglo-sajonas) y sus fórmulas comerciales. También expresa que el papel del personaje de Luis XIV tal vez le quede un poco grande al protagonista George Blagden, quien recientemente interpretó al monje Athelstan en la serie Vikingos. Esta crítica, más allá de su desconfianza en Versailles, reconoce que su presupuesto garantiza un valor de producción que al menos podrá ofrecer alguna majestuosidad escénica.
La crítica del diario El País (18/11/2015) no es muy distinta. Señala las mismas cuestiones del idioma. Sostiene que promete ser una gran superproducción. Pero en definitiva concluye confesando la falta de fé en esta serie, calificándola de: "Un lujoso envoltorio que flojea un poco en el contenido".

Cuesta encontrar críticas en sitios emblemáticos de cine y series, en parte, porque las series no son tan valoradas como las películas, y porque Versailles no ha sido estrenada en grandes mercados como el de Estados Unidos. A pesar de ello IMDB le otorga una -nada despreciable- calificación de 7,8 puntos (sobre 10). Una estimación muy satisfactoria pero no lo suficiente para considerarla un "gran éxito".
En sitios como FilmAffinity podemos encontrar críticas de usuarios que también la califican con tibieza señalando la falta de precisión histórica del relato.

Sin impugnar estas críticasm sino mostrando otra Versailles, o por lo menos, otra historia, -dentro de la trama de traición y suspenso- en la que se desenvuelve el relato.

Esta serie cumple con todo lo que anuncian estas críticas. Una hibridación de lenguajes narrativos del cine francés y anglo-sajón. Posee rasgos de las fórmulas efectivas a las que las series norteamericanas nos tienen acostumbrados pero con una textura diferente propia de la estética francesa. Visualmente es deslumbrante como el lujo de la arquitectura, decoración y vestuarios del lugar y la época. Ciertamente algunas actuaciones no están a la altura que exige la trama. Principalmente Alexander Vlahos, quien encarna a Phillipe D'Orléans, hermano del rey, realiza una interpretación pobre que desafina el funcionamiento armónico del elenco. Por su parte, George Blagden, el protagonista, consigue brindar caracterizaciones brillantes de Luis XIV, que no logra mantener con constancia. Pero esta es una cuestión muy menor al lado del trabajo de Vlahos que puede llegar a opacar hasta la voluntad más férrea de creer en su personaje. Este es sin duda el aspecto más pobre que perjudica la serie. 

Las historia posee todas las intrigas de una trama de pujas políticas como las que se podrían desatar en la corte de Versailles. El guión consigue generar suspenso. Produce suficiente intriga para querer conocer el desenlace de sus episodios.

A pesar del atractivo relato sobre el que está puesto el foco, la historia más interesante es la que cuenta el fondo. Podemos ver los enredos del rey sol como una excusa, una distracción, de una narración mucho más profunda y compleja. El punto de vista alternativo que proponemos (mencionado al comienzo) es ver Versailles, no como la historia de Luis XIV, sino como la historia del absolutismo. En términos más generales, la historia (o la genealogía) de los orígenes del Estado moderno.
En ese sentido, Versailles, ofrece una bisagra para ver los contraste entre dos épocas y rastrear la procedencia de varios aspectos de nuestra modernidad que allí fueron forjados.

Lo que -a juicio personal- considero más poderoso de esta serie, es la alegoría de que para lograr el absolutismo era necesario materializar simbólicamente esta idea. La construcción de Versailles era el símbolo de la consolidación del poder del absolutismo. Ese palacio era la manera de mostrar esa nueva forma de poder político.

Si uno desenfoca la mirada, poniendo en el centro de la historia, lo que silenciosamente sucede en el fondo, Versailles revela un nuevo encanto.

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